Parque de Atracciones Tibidabo
El parque de atracciones combina juegos con una amplia vista de Barcelona.
Hay buenos planes ahí afuera
Un nombre, un barrio, un estado de ánimo. Empieza por algo.
El parque de atracciones combina juegos con una amplia vista de Barcelona.
Las antiguas estructuras industriales enmarcan un parque cotidiano para descansar en el barrio del Clot.
Explora un gran parque de barrio donde el agua, los desniveles y un antiguo acueducto organizan el paseo.
Una antigua cantera convertida en parque de barrio, con paredes de roca y la escultura suspendida de Chillida.
Una antigua fábrica de Sant Andreu transformada en parque, con caminos sinuosos y espacio para la vida del barrio.
Rosales y amplias zonas de césped ofrecen una parada verde en el extremo oeste de Avinguda Diagonal.
Recorre el lado más tranquilo de Montjuïc para ver el puerto y alejarte del circuito principal de museos.
Un antiguo entorno ferroviario convertido en pausa verde, con relieves y formas cerámicas entre el césped.
Un jardín escondido entre las viviendas de La Marina ofrece un desvío tranquilo lejos de las vías principales.
Camina entre vegetación litoral y zonas de césped de camino entre las calles del Poblenou y la playa.
Sigue los caminos entre agua, vegetación y estructuras de acero rumbo al litoral oriental de Barcelona.
El parque de Horta también alberga el Palau del Marquès d’Alfarràs, con exposiciones y visitas programadas.
Un parque en ladera con caminos, juegos infantiles y espacios de ocio vecinal al aire libre.
Caminos, zonas infantiles y espacios de recreo dan a este parque un ritmo más tranquilo que las calles cercanas.
Una colina arbolada da a este parque sus caminos de subida y sus vistas sobre el norte de Barcelona.
Un lago, esculturas y zonas de recreo hacen de este parque de Sants una pausa útil entre trayectos.
La historia de los bomberos da a un antiguo parque un nuevo papel como museo.
El MNAC sobre la ciudad, un parque al bajar y una pausa de mercado antes de una posible noche en La Paloma.
Un parque, unas tapas y el horizonte del mar. Deja Razzmatazz como capítulo nocturno opcional, elegido por la música.
Un poco de espacio entre planes. Busca un banco, mira la cascada monumental y deja que la tarde afloje el horario.
Una propuesta participativa de flamenco lleva el movimiento y la protesta a La Mercè.
Una pausa de barrio cerca de Plaça d’Espanya, entre palmeras y la Dona i Ocell de Miró. Deja media hora sin un plan demasiado cerrado.